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Fisioterapia y Ejercicio: Tu Aliado para un Embarazo y Postparto Saludables

¡Bienvenida, futura mamá! El embarazo y el período postparto son etapas de la vida repletas de cambios y emociones. Es fundamental cuidar de ti misma y de tu bienestar durante este hermoso viaje. En este artículo, exploraremos los increíbles beneficios de combinar la fisioterapia y el ejercicio durante las diferentes fases del embarazo y el postparto. Te animamos a considerar la importancia de estos dos pilares para tu salud y a consultarnos para iniciar un tratamiento de fisioterapia y realizar ejercicio de manera segura y efectiva.

1. Beneficios de la fisioterapia durante el embarazo:

Durante el embarazo, el cuerpo experimenta una serie de cambios físicos y hormonales. La fisioterapia se convierte en una herramienta valiosa para mantener tu cuerpo en equilibrio y minimizar las molestias comunes. Algunos beneficios incluyen:

– Alivio del dolor lumbar y pélvico: Mediante técnicas como el masaje terapéutico y la movilización articular, la fisioterapia puede ayudar a reducir las molestias lumbares y pélvicas, comunes durante el embarazo.

– Fortalecimiento del suelo pélvico: El suelo pélvico juega un papel vital durante el embarazo y el parto. Los ejercicios específicos de fisioterapia pueden fortalecer esta área, mejorando la función y previniendo problemas posteriores.

– Mejora de la postura y estabilidad: A medida que el abdomen crece, la postura se ve afectada. La fisioterapia puede ayudarte a mantener una postura adecuada, prevenir desequilibrios musculares y mejorar la estabilidad.

2. Los beneficios del ejercicio durante el embarazo:

La actividad física adecuada durante el embarazo puede tener un impacto significativo en tu bienestar general. Algunos beneficios clave incluyen:

– Mayor energía y estado de ánimo positivo: El ejercicio regular durante el embarazo ayuda a liberar endorfinas, lo que te brinda más energía y un estado de ánimo más positivo.

– Control del peso saludable: Mantener un peso adecuado durante el embarazo es esencial para tu salud y la del bebé. El ejercicio te ayuda a controlar el aumento de peso de manera saludable.

– Mejora de la resistencia y la fuerza: El ejercicio cardiovascular y los ejercicios de fortalecimiento pueden ayudarte a mejorar tu resistencia y fuerza, lo que facilitará las actividades diarias y preparará tu cuerpo para el parto.

3. Cuidado postparto: el papel crucial de la fisioterapia:

El período postparto es una fase de transición que requiere una atención especializada. La fisioterapia postparto puede ayudarte a recuperarte física y emocionalmente. Algunos beneficios son:

– Recuperación del suelo pélvico: Después del parto, el suelo pélvico puede debilitarse. La fisioterapia te enseñará ejercicios para fortalecerlo y prevenir problemas a largo plazo, como la incontinencia urinaria.

– Rehabilitación abdominal: La fisioterapia te guiará en la rehabilit

ación de los músculos abdominales y te ayudará a restaurar la fuerza y ​​la funcionalidad de los músculos centrales.

– Reducción del dolor y la tensión: La fisioterapia ofrece técnicas para aliviar el dolor y la tensión muscular causados por el parto y los cambios posturales.

En definitiva, la fisioterapia y el ejercicio son aliados indispensables durante el embarazo y el postparto. Los beneficios que ofrecen para tu salud y bienestar son invaluables. Te invitamos a que consultes a nuestro equipo de profesionales para recibir un tratamiento personalizado y seguro, y así disfrutar de un embarazo saludable y una rápida recuperación postparto. Tu cuerpo te lo agradecerá y tú te sentirás fuerte y enérgica mientras abrazas la maternidad. ¡Te esperamos con los brazos abiertos para cuidar de ti y de tu bienestar!

Dolor de Hombro: Descubriendo las Lesiones del Manguito Rotador

Te han diagnosticado de un problema del manguito? Te contamos varios aspectos que debemos tener en cuenta sobre este grupo de músculos.

Los músculos del manguito de los rotadores no trabajan sincrónicamente de forma independiente en todas las direcciones, sino que se activan asincrónicamente de manera específica en dirección. El infraespinoso y el supraespinoso se activan de manera más fuerte en la flexión del hombro; el subescapular se enfatiza con un mayor grado de extensión (Wattanapra kornkul et al., 2011). La doctrina tradicional según la cual el supraespinoso es el iniciador de la abducción ha sido refutada (Reed et al., 2013).

Los tendones del manguito de los rotadores se fusionan en una estructura común. Por lo tanto, no es posible realizar pruebas aisladas de partes individuales del manguito de los rotadores (Lewis, 2016). Durante la prueba del «empty can» o «full can», además del supraespinoso (al que se atribuye esta función principal), otros 9 músculos están activos de manera similar (Boettcher et al., 2009).

El dolor de hombro en relación con el manguito de los rotadores es, al igual que cualquier otro dolor, multifactorial. El dolor de hombro es un problema de dolor, no un problema estructural aislado. La carga excesiva y mal adaptada (probablemente el factor más importante), la genética, las influencias hormonales, factores del estilo de vida como fumar, consumir alcohol, comorbilidades, nivel de educación, factores bioquímicos y patoanatómicos, sensibilización periférica y central, cambios sensomotores de la corteza cerebral y diversos factores psicosociales entran en juego (Harvie et al., 2004; Magnusson et al., 2007; Dean et Süderlung, 2015; Chester et al., 2016; Dunn et al., 2014; Cook et al., 2015).

Las causas exactas, los mecanismos responsables del dolor, la relación entre el dolor y el daño estructural, la magnitud y el significado del dolor, y la importancia de los procesos inflamatorios son actualmente objeto de una discusión controvertida y de ninguna manera se han aclarado definitivamente (Lewis et al., 2009, 2011, 2015; Scott et al., 2015; Seitz et al., 2011). Al igual que ocurre con la mayoría de los tipos de dolor lumbar, no es posible etiquetarlos como patoanatómicos. Términos como síndrome de dolor subacromial o síndrome de manguito de los rotadores parecen más razonables (Lewis, 2015). Otros autores van más allá y hablan de «dolor generalizado de hombro» (Schellingerhout et al., 2008).

La teoría de Neer (1972, 1983), según la cual un pinzamiento subacromial es responsable de los síntomas y las rupturas del manguito de los rotadores, sigue siendo confusa. Muchos cambios en los tendones no se muestran en el lado acromial, sino en lo profundo del tendón o en el lado articular (Resumen en Lewis, 2011). Una descompresión subacromial no es mejor que la terapia de entrenamiento (Ketola et al., 2013), y una bursectomía aislada mejora la sintomatología de la queja de manera similar a una acromioplastia con bursectomía (Kolk et al., 2017).

Las variantes del acromion podrían ser el resultado de procesos osteofíticos debido a fuerzas de tracción del volumen coracoacro-mial (Chambler et al., 2003) y, por lo tanto, no son variantes morfológicas primarias. La tensión crónica bajo la banda coracoacromial podría ser causada por un aumento en el volumen del tendón del manguito de los rotadores (McCreesh et al., 2014).

Muchos estudios muestran que «patologías» estructurales también se pueden encontrar en hombros completamente asintomáticos (Frost et al., 1999; Girish et al., 2011; Milgrom et al., 1995; Sher et al., 1995). Teniendo en cuenta que las pruebas clínicas se validan frente a técnicas de imagen que «indican» tales cambios, tanto el estándar de oro como las pruebas ortopédicas especiales deben ser cuestionados en gran medida (Hegedus et al., 2011, 2017; Magarey et al., 2015; Ristori et al., 2018). En el mejor de los casos, se pueden describir como pruebas de provocación del dolor.

La cadena clásica de causa y efecto relacionada con la «postura», que a menudo se considera responsable de un fenómeno de pinzamiento (por ejemplo, postura de cabeza adelantada, aumento de la cifosis torácica, desplazamiento hacia adelante de la cintura escapular, posición alterada de la escápula con aumento de la elevación, inclinación anterior, rotación hacia abajo y protracción) no se pudo confirmar para los «pacientes con pinzamiento» (Lewis et al.).

La importancia de la descompresión subacromial ahora se ha aclarado mediante estudios de alta calidad: después de 6 meses y 1 año, la acromioplastia artroscópica no fue mejor que la artroscopia diagnóstica (placebo) o ninguna intervención en absoluto (Beard et al., 2018). Este resultado se confirmó en el ensayo FIMPACT (Paavola et al., 2018).

Recuerda que siempre es recomendable buscar la orientación de un fisioterapeuta u otro profesional de la salud antes de realizar cambios significativos en tu rutina de tratamiento. Si te han diagnosticado de un problema del manguito en el hombro, contacta con nosotros para tener una valoración y poder, en caso necesario, proponerte un tratamiento.

Dolor de cabeza por culpa de las cervicales.

La cefalea cervicogénica es un tipo de dolor de cabeza que se origina en el cuello. Esta condición se produce cuando las estructuras de la columna cervical se irritan o se comprimen.

Aunque su causa exacta no está clara, se sabe que puede estar relacionada con problemas en las articulaciones de la columna cervical, los músculos del cuello o los discos intervertebrales.

Los síntomas de la cefalea cervicogénica pueden variar, pero a menudo se describen como un dolor punzante o sordo en la cabeza y el cuello, que puede extenderse a la frente, los ojos o los hombros. El dolor suele ser unilateral (en un solo lado de la cabeza) y puede ser desencadenado por ciertos movimientos o posiciones del cuello.

El diagnóstico de la cefalea cervicogénica puede ser difícil, ya que los síntomas pueden ser similares a los de otras afecciones, como la migraña o la tensión muscular. Sin embargo, los médicos pueden utilizar una combinación de exámenes físicos, imágenes y la respuesta al tratamiento para determinar si la cefalea cervicogénica es la causa del dolor de cabeza.

El tratamiento de la cefalea cervicogénica suele incluir la terapia física, los analgésicos, los relajantes musculares y los antiinflamatorios. La cirugía puede ser necesaria en casos graves, aunque esto es relativamente raro. También se recomienda hacer cambios en el estilo de vida, como evitar la postura incorrecta y hacer ejercicio de forma regular, para prevenir la aparición de la cefalea cervicogénica.

 

La fisioterapia puede ser una opción efectiva de tratamiento para el dolor de cabeza, especialmente si la causa es muscular o relacionada con el cuello. La fisioterapia puede ayudar a mejorar la postura, la movilidad del cuello y la fuerza muscular, lo que puede reducir la tensión y el dolor de cabeza.

Algunas técnicas de fisioterapia que pueden ser útiles incluyen:

Terapia manual: Esta técnica implica la manipulación de los tejidos blandos y las articulaciones para mejorar la movilidad del cuello y reducir la tensión muscular.

Ejercicios de estiramiento: Los ejercicios de estiramiento pueden ayudar a mejorar la flexibilidad y la movilidad del cuello, lo que puede reducir la tensión muscular y el dolor de cabeza.

Terapia de puntos gatillo: La terapia de puntos gatillo implica la aplicación de presión en puntos específicos del cuerpo para liberar la tensión muscular y reducir el dolor.

Terapia postural: La terapia postural se centra en mejorar la postura y la alineación del cuerpo para reducir la tensión muscular y mejorar la función del cuello y la columna vertebral.

Biofeedback: El biofeedback es una técnica que utiliza dispositivos electrónicos para medir y controlar la respuesta del cuerpo al dolor y al estrés.

Es importante trabajar con un fisioterapeuta calificado y experimentado para asegurarse de que los ejercicios y técnicas sean seguros y efectivos para su condición específica.

Entrenamiento de fuerza con restricción del flujo sanguíneo

La hipertrofia muscular, es decir el aumento del tamaño de las células musculares, es una de las demandas más habituales de la población general, a la hora de realizar ejercicio.  Además también es habitual que durante procesos de rehabilitación y fisioterapia se tenga como objetivo la hipertrofia muscular.

El problema es que el Colegio Americano de Medicina del Deporte (ACSM) recomienda el entrenamiento de fuerza con intensidades alrededor del 70% de 1 repetición máxima (1RM) para lograr incrementos de la fuerza y el volumen muscular, pero claro,  hay pacientes y ocasiones en las cuales entrenar con altas cargas puede suponer un problema.

Contamos afortunadamente con nuevas metodologías de entrenamiento como es el entrenamiento con restricción de flujo sanguíneo (RFS), una nueva “vía” para conseguir hipertrofia muscular. De ella hablamos a continuación.

Como hemos mencionado, se recomienda el entrenamiento de fuerza con intensidades alrededor del 70% del 1RM para lograr incrementos de la fuerza,sin embargo ahora se ha sugerido el entrenamiento de fuerza de baja intensidad (20-30% 1RM) en combinación con restricción de flujo sanguíneo como una alternativa de entrenamiento para alcanzar esos mismos objetivos (Takarada et al, 2004).

El entrenamiento con restricción de flujo sanguíneo o también llamado Kaatsu training, consiste en la aplicación de un torniquete externo, sobre la parte más proximal de la extremidad, con el objetivo de generar una restricción parcial del flujo sanguíneo (Pope, 2013; Wernbom et al, 2008). Junto con  esa oclusión parcial de la extremidad, el deportista debe realizar un esfuerzo muscular de baja intensidad (Sato, 2005).

Aún no conocemos los mecanismos fisiológicos que desencadenan hipertrofia muscular tras un entrenamiento de fuerza con RFS en su totalidad, sin embargo, las investigaciones desarrolladas hasta el momento apuntan a los siguientes factores:

a) Un aumento del número de fibras rápidas reclutadas para generar un determinado nivel de fuerza muscular (Wernbom et al, 2008; Loenneke et al, 2010)

b) El incremento de la tasa de síntesis proteica como resultado de la activación de moléculas y señalizaciones en el interior de las células musculares (Loenneke & Pujol, 2009; Loenneke et al, 2010; Fry et al, 2010; Loenneke et al, 2011)

c) Ocurre un incremento significativo de los niveles de hormona del crecimiento (GH) (Takarada et al, 2000; Madarame et al, 2010), factor de crecimiento derivado de la insulina (IGF-1) (Abe et al, 2005; Fujita et al, 2007) y noradrenalina (NA) como resultado de la acumulación de productos metabólicos (Takano et al, 2005; Loenneke & Pujol, 2009).

Estos mecanismos fisiológicos derivan en un conjunto de efectos agudos positivos subsiguientes al entrenamiento con RFS, lo que a lo largo del tiempo se traduce en un incremento de la fuerza muscular e hipertrofia (adaptación) (Martín-Hernández et al, 2013; Lowery et al, 2014).

Aspectos a tener en cuenta con este tipo de entrenamiento:

  • 1.Tipo de manguito y dimensiones:

Existen diferentes dispositivos para llevar a cabo el entrenamiento oclusivo (Scott et al, 2015). Algunos de ellos controlan la presión de manera electrónica y otros no lo permiten .

Si disponemos de un manguito electrónico, utilizaremos éste en nuestros entrenamientos ya que se trata de un dispositivo más seguro. De lo contrario, podemos hacer uso de los practical cuffs, más funcionales y accesibles a toda la población.

  • 2.Ubicación del manguito:

La ubicación del manguito siempre será realizada sobre la parte más proximal de la zona que se desee ocluir (Loenneke & Pujol, 2009). Teniendo en cuenta que la restricción del flujo sanguíneo sólo se aplica sobre las extremidades, las posibles zonas a ocluir son: a) muslo; b) pierna; c) brazo; d) antebrazo (menos común).

  • 3.Presión de oclusión:

Habitualmente, el rango de presión aplicado se encuentra entre el 50-80% del valor de oclusión máxima (Laurentino et al, 2008), aunque otros estudios han empleado niveles de presión más bajos (30-50% del valor de oclusión máxima) alegando que dicha restricción es suficiente para generar un efecto de hipoxia en el músculo y sus consecuentes efectos músculo-esqueléticos positivos en los entrenandos (Sumide et al, 2009; Kim et al, 2017).

No obstante, si en lugar de emplear un esfigmomanómetro para generar la isquemia tisular, empleamos los practical cuffs, nos encontramos con un hándicap y es que no es posible conocer la presión de oclusión. En estos casos, lo más importante será  no aplicar una presión de oclusión máxima.

  • 4.Tiempo de oclusión:

La duración de un entrenamiento con RFS suele estar alrededor de los 10-15 minutos, en función si esa oclusión parcial es mantenida o interrumpida durante los descansos. En ambos casos se han observado mejoras de fuerza e hipertrofia muscular sin provocar daños musculares (Neto et al, 2017). No obstante, la sensación de dolor es menor cuando el cuff es retirado durante los intervalos (Fitschen et al, 2014).

  • 5.Intensidad del ejercicio:

Los mayores beneficios del entrenamiento oclusivo se encuentran cuando éste es combinado con un entrenamiento con cargas próximas al 20-30% de 1RM. Dicha intensidad supone un estímulo metabólico similar al solicitado cuando se lleva a cabo un entrenamiento tradicional de fuerza de alta intensidad (Scott et al, 2015).

  • 6.Cadencia del ejercicio:

Como norma general, la cadencia empleada durante la ejecución de un ejercicio con restricción del flujo es de 2 segundos para la acción concéntrica y 2 segundos para la acción excéntrica (Manini & Clark, 2009).

Esta metodología de entrenamiento ha demostrado conseguir hipertrofia muscular con tan sólo 3 semanas de entrenamiento.

Estas recomendaciones están basadas en las estrategias utilizadas por la mayoría de estudios científicos.

CONSEJOS PRÁCTICOS PARA APLICAR EL ENTRENAMIENTO CON RESTRICCIÓN DE FLUJO SANGUÍNEO

¿Cómo sabemos que no estamos aplicando una presión de oclusión total?

Si usamos dispositivos electrónicos: Una presión de 80-120mmHg es suficiente para generar una restricción del flujo en la mayor parte de la población.

Si usamos practical cuffs: La escala de percepción del dolor puede ser un buen indicador para saber que estamos aplicando una presión de oclusión acertada. En esta línea, una percepción de dolor inmediata (tras generar la restricción del flujo) de 6 en una escala de 0 a 10, podría significar una restricción suficiente.

El entrenamiento con restricción de flujo se plantea como una alternativa al trabajo de alta intensidad y no como un sustituto. En este sentido, el entrenamiento con restricción de flujo sanguíneo evita el alto estrés mecánico impuesto en nuestras articulaciones durante el entrenamiento con altas cargas.

El entrenamiento con restricción de flujo está contraindicado para personas con trombosis, mujeres embarazadas o personas con varices exageradas.

El perímetro de la extremidad a ocluir así como el ancho del manguito son variables que parecen tener efecto sobre el grado de hipertrofia muscular subsiguiente.

A la hora de aplicar esta metodología de entrenamiento es recomendable estar en manos de profesionales.

Rotura del supraespinoso y labrum glenoideo (manguito rotador)

Presentación del caso:

Paciente varón de 42 años, presenta traumatismo en el hombro derecho durante la manipulación en carga mientras se encontraba en su puesto de trabajo el día 06/03/2015. Tres meses después (20/06/2015) se le hace una Resonancia Magnética Nuclear (RMN) encontrándose una tendinitis del supraespinoso, para lo cual se le realizó una infiltración con una mejoría muy reducida del dolor.

Posteriormente, el día 16/10/2015 se le realiza una artro-resonancia que concluye en rotura de la vertiente anterosuperior del rodete glenoideo (SLAP II A). Más adelante, el 24/11/2015, tras ponerle anestesia general y del plexo braquial, se le realiza una artroscopia del hombro derecho, encontrándose:

  • Ausencia de lesiones condrales.
  • Rotura del labrum anterosuperior.
  • Manguito rotador con rotura parcial del supraespinoso.

Sin embargo, después de la operación el paciente siente dolor en la parrilla costal derecha, por lo que se le pide una radiografía de tórax y parrilla costal, en la cual no se aprecian alteraciones ni se observa la presencia de infección de la herida quirúrgica.

Por motivos externos, el paciente cambia de Fisioterapeuta empezando su nueva rehabilitación en Marzo de 2016. Cuando se le pregunta por lo que hacía anteriormente, el paciente refiere que le ponían TENS, calor con lámpara de infrarrojos y le daban masaje. Además, antes de la última intervención comenzó a realizar ejercicios con poleas para no perder más movilidad preoperatoria, según refiere.

En el momento de la exploración, presenta una puntuación de 10/10 en la escala numérica del dolor (NRPS) y los siguientes test positivos; test de la Jarra, test del bíceps, test del rodete, test de mecanosensibilidad positivos para los nervios radial, cubital y musculocutáneo y test de resistencia de rotadores positivo. La valoración del movimiento activo del hombro fue limitada (Tabla 1). Asimismo, durante la exploración se encuentra una alteración de la sensibilidad con procesos de alodinia, ya que el simple roce durante las pruebas produjo dolor en alguna ocasión.

 

Tabla 1. Valoración del movimiento activo el día de la exploración.

Movimiento Valor en exploración Valores de Normalidad
Flexión 100º 180º
Abducción 90º 150º
Rotación Externa 15º 90º

TRATAMIENTO PROPUESTO A LARGO PLAZO

El tratamiento que se planteó al paciente se basó en el modelo APTA, donde se valoraron todas las partes o características de la función propuestas por dicha guía (movilidad/elasticidad, control motor, fuerza, resistencia cardiopulmonar y equilibrio).  En base a todo lo obtenido en la historia clínica y en la exploración de este paciente, los puntos más importantes a rehabilitar fueron la movilidad (terapia manual ortopédica), el control motor (ejercicios de estabilización cervical y escapular) y la fuerza (ejercicios de fortalecimientos de la cintura escapular), teniendo en cuenta que la intensidad de dolor debía ser disminuida previamente para poder así abordar mejor con las distintas técnicas. Del mismo modo, a medida que fué progresando en los puntos mencionados anteriormente se comenzó a trabajar también la propiocepción y la resistencia cardiopulmonar empleando los ejercicios aeróbicos (correr, montar en bicicleta…)  para modular el dolor a la vez que se mejoraba esta característica de la función necesaria para desempeñar su actividad laboral. Finalmente, se propuso trabajar exclusivamente con el ejercicio terapéutico aumentando las dosis, las intensidades, las repeticiones y el número de ejercicios a realizar con el fin de terminar de progresar y mantener las mejoras.

Planteamiento basado en el ejercicio terapéutico

Se plantea una rehabilitación compuesta por una secuencia de ejercicio terapéutico, entrenamiento funcional, y educación terapéutica del paciente, siendo a la vez tratado mediante técnicas de terapia manual ortopédica y electroterapia analgésica .

El programa de ejercicio terapéutico se adjunta en una tabla en la que se describen las fases y el progresivo aumento de la dificultad según la evolución del paciente en los siguientes aspectos:

  • Modulación del dolor.
  • Incremento del rango articular.
  • Incremento de la fuerza y la resistencia musculares.
  • Aumento/mantenimiento de la capacidad aeróbica.
  • Integridad de los tejidos afectados por la lesión quirúrgica.

Durante las sesiones, se vigilaron signos de fatiga o sobreesfuerzo con el fin de evitar la aparición de posibles complicaciones tales como el aumento del dolor, la desmotivación o la evitación del movimiento, las cuales pudiesen acabar generando progresivamente una mayor debilidad.

Justificación de la actividad con componente lúdico

Introducimos ejercicios basados en tauromaquia ya que siempre ha sido un hobbie para este paciente. Queremos aprovechar el uso de gestos implicados con la estructura afectada, que desde un enfoque biomecánico, contribuirán a aumentar el rango articular y fuerza y resistencia musculares.

Del mismo modo, la distracción permitirá modular el dolor y usaremos el significado individual que implica para este paciente la tauromaquia, sentir que sigue siendo capaz de hacer actividades que realizaba, a pesar de haber sufrido una lesión complicada.

EVOLUCIÓN DE LA SINTOMATOLOGÍA

Durante las primeras sesiones, el dolor costal limitaba la realización correcta de algunos ejercicios, por lo que se aplicaron técnicas de terapia manual ortopédica para aliviar dicha zona costal, espalda y cuello. Al poco tiempo el dolor fue disminuyendo, permitiendo al paciente comenzar a trabajar los gestos de forma adecuada.

Por otra parte, el paciente refirió una sensación de debilidad y parestesia centrada en el territorio C7-C8. Por este motivo, se trabajó con técnicas neurodinámicas y manuales combinadas con la aplicación de corriente TENS a lo largo del brazo.

A lo largo del tratamiento, las zonas dolorosas han sido reducidas y la parestesia ha desaparecido. Sin embargo, todavía persiste un punto doloroso en el tendón de la cabeza larga del bíceps.

Finalmente resulta fundamental destacar que gracias al ejercicio terapéutico, el paciente logró ir aumentando sus rangos articulares, su fuerza y resistencia muscular, disminuir su dolor y recuperar una adecuada capacidad aeróbica. Todo ello incrementó en gran medida su motivación con dichos ejercicios y las ganas de trabajar para controlar su problema.

¿Necesito realmente que me hagan Radiografía/Resonancia?

En los últimos años, hemos descubierto que no existe mucha relación (en la mayoría de casos) entre los síntomas del paciente y lo que los médicos pueden observar en las pruebas de imagen. Aun así muchos son los pacientes que aún demandan pruebas para poder saber exactáctamente cuál es su problema. Aquí veremos esos estudios que nos han hecho cambiar la manera en la que pensamos.

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