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Dolor de rodilla al subir escaleras: causas y fisioterapia

Dolor de rodilla al subir o bajar escaleras: causas, tratamiento y cuándo preocuparse

¿Te duele la rodilla cuando subes escaleras? ¿Notas más molestias al bajarlas, al levantarte de una silla o después de estar un rato sentado?

Es una consulta muy frecuente en fisioterapia y no significa necesariamente que tengas una lesión grave ni que debas dejar de utilizar la rodilla.

El problema es que hablamos de “dolor de rodilla” como si siempre tuviera la misma causa, cuando en realidad detrás de un síntoma aparentemente similar pueden existir situaciones muy diferentes.

En Centro Motionis realizamos una valoración individual para identificar qué estructuras pueden estar implicadas, cómo responde tu rodilla a la carga y, sobre todo, qué necesitas recuperar para volver a realizar tus actividades con normalidad.

¿Por qué puede doler la rodilla al subir o bajar escaleras?

Subir y bajar escaleras exige bastante más a la rodilla que caminar por terreno llano.

Tenemos que flexionar más la articulación, producir fuerza con el cuádriceps y controlar el peso del cuerpo durante cada apoyo.

Por eso, una rodilla que tolera perfectamente caminar puede empezar a manifestar molestias cuando aumenta la exigencia.

Esto puede ocurrir por distintas razones.

1. Dolor femoropatelar: una de las causas más frecuentes

Si el dolor aparece principalmente en la zona anterior de la rodilla o alrededor de la rótula, una de las posibilidades es el denominado dolor femoropatelar.

Suele aparecer durante actividades como:

  • subir o bajar escaleras
  • hacer sentadillas
  • correr
  • saltar
  • levantarse de una silla
  • permanecer mucho tiempo sentado con las rodillas flexionadas.

Aunque tradicionalmente se utilizaban expresiones como “desgaste de rótula” o “mala alineación de la rótula”, actualmente sabemos que el problema suele ser bastante más complejo.

Puede influir un aumento brusco de la carga de entrenamiento, una disminución de la fuerza, cambios en la actividad habitual, la capacidad del cuádriceps y de la musculatura de la cadera, la tolerancia de la articulación y otros factores individuales.

Por eso, ver únicamente cómo está colocada la rótula no nos dice cómo debemos tratar el problema.

Actualmente, la educación y el ejercicio terapéutico dirigido a la rodilla constituyen elementos fundamentales del tratamiento del dolor femoropatelar.

2. Artrosis de rodilla

Otra posibilidad, especialmente a partir de determinadas edades, es la artrosis de rodilla.

Pero conviene aclarar algo importante:

tener artrosis en una radiografía no significa necesariamente tener dolor.

Y, del mismo modo, la intensidad de los cambios observados en una imagen no siempre coincide con la intensidad de los síntomas.

La artrosis puede producir:

  • dolor relacionado con la actividad
  • rigidez
  • dificultad para subir o bajar escaleras
  • problemas para levantarse de una silla
  • reducción progresiva de determinadas actividades

La buena noticia es que recibir un diagnóstico de artrosis no significa que haya que dejar de utilizar la rodilla.

Las principales guías clínicas continúan situando el ejercicio terapéutico adaptado a cada persona entre los pilares fundamentales de su tratamiento.

El objetivo será mejorar fuerza, capacidad funcional y tolerancia progresiva de la articulación.

3. Menisco

Cuando aparece dolor localizado en la línea articular también puede existir participación del menisco.

Sin embargo, encontrar cambios meniscales en una resonancia no significa automáticamente que el menisco sea el responsable de todos los síntomas.

Esto cobra especial importancia en adultos, ya que determinados cambios degenerativos pueden aparecer con la edad sin producir necesariamente dolor.

La exploración clínica, el mecanismo de aparición, la localización de los síntomas y la respuesta de la rodilla a diferentes movimientos nos ayudan a determinar si el menisco puede estar participando en el problema.

Un antecedente traumático importante, un bloqueo real de la articulación o determinados síntomas mecánicos requieren una valoración específica.

4. Tendón rotuliano o tendón del cuádriceps

Si practicas deporte, saltas, corres o has aumentado recientemente tu volumen de entrenamiento, otra posibilidad es que el dolor proceda del aparato extensor de la rodilla.

Las molestias del tendón rotuliano suelen localizarse justo debajo de la rótula.

Son especialmente frecuentes en deportes con:

  • saltos
  • aceleraciones
  • frenadas
  • cambios de dirección
  • carrera

En estos casos tampoco suele ser suficiente con hacer reposo indefinidamente.

La recuperación requiere ajustar temporalmente la carga y después desarrollar progresivamente la capacidad del tendón y de la musculatura para soportarla.

Entonces, ¿por qué me duele especialmente al bajar escaleras?

Muchas personas nos dicen:

“Subir me molesta, pero bajar es muchísimo peor”.

No es extraño.

Al bajar una escalera, el cuádriceps tiene que controlar de forma progresiva el descenso de nuestro peso mientras la rodilla permanece flexionada.

Si la capacidad actual de la rodilla está por debajo de esa demanda, puede aparecer dolor.

Algo similar puede ocurrir al realizar una sentadilla, bajar una pendiente o sentarnos lentamente en una silla.

Esto no significa necesariamente que estas actividades estén “desgastando” la rodilla.

En muchas ocasiones indican simplemente que existe una diferencia entre lo que estamos pidiendo a la rodilla y lo que actualmente puede tolerar.

Uno de los objetivos de la rehabilitación será precisamente aumentar esa capacidad.

¿Tengo que hacerme una resonancia?

No necesariamente.

La resonancia magnética puede ser una herramienta muy útil cuando existe una indicación clínica concreta, pero no debería sustituir a una buena valoración.

Ante muchos dolores de rodilla no traumáticos, la exploración clínica suele ser el primer paso.

Durante la valoración nos interesa conocer:

  • dónde duele
  • cuándo comenzó
  • si existió algún traumatismo
  • qué actividades lo provocan
  • si existe inflamación
  • si hay bloqueo o sensación de inestabilidad
  • cómo ha cambiado tu nivel de actividad
  • cómo se mueve la rodilla
  • qué fuerza tienes
  • qué movimientos reproducen los síntomas

Si existen razones para solicitar una prueba de imagen o realizar una valoración médica, te lo indicaremos.

¿Debo dejar de hacer ejercicio si me duele?

No necesariamente.

Uno de los errores más frecuentes es pasar de realizar una actividad normal a evitar prácticamente cualquier ejercicio.

Puede existir un periodo en el que sea necesario reducir o modificar temporalmente determinados ejercicios, pero el objetivo suele ser encontrar una cantidad de actividad que puedas tolerar y progresar desde ahí.

Por ejemplo, podemos modificar:

  • profundidad de una sentadilla;
  • número de repeticiones;
  • peso utilizado;
  • frecuencia de entrenamiento;
  • volumen de carrera;
  • número de escaleras;
  • velocidad del ejercicio.

A medida que mejora la tolerancia, aumentamos progresivamente las demandas.

La clave no suele estar en elegir entre reposo o ejercicio, sino en encontrar qué ejercicio, cuánto y en qué momento.

Cómo tratamos el dolor de rodilla en Centro Motionis

No existe un protocolo de ejercicios que sirva exactamente igual para todas las rodillas.

Por eso empezamos realizando una valoración individualizada.

1. Valoración clínica

Analizamos el historial del problema y realizamos una exploración de la rodilla.

Dependiendo del caso, podemos valorar también cadera, tobillo y la forma en la que realizas movimientos como:

  • caminar;
  • subir y bajar un escalón;
  • sentadilla;
  • apoyo sobre una pierna;
  • carrera;
  • salto.

2. Medición de fuerza

Que una pierna “parezca fuerte” no significa que tenga la misma capacidad que la otra.

Cuando es necesario, utilizamos pruebas objetivas para valorar la fuerza y poder seguir su evolución.

Esto nos permite establecer objetivos mucho más concretos que simplemente preguntar si el paciente “se encuentra mejor”.

3. Ejercicio terapéutico

El ejercicio suele ser una parte fundamental del proceso.

Dependiendo del diagnóstico y de la fase de recuperación podemos trabajar:

Cuádriceps

Es fundamental para levantarnos, correr, saltar, subir escaleras y controlar la bajada.

Musculatura de la cadera

Puede formar parte del programa especialmente cuando necesitamos mejorar la capacidad global de la extremidad inferior.

Fuerza global de la pierna

Una rodilla no funciona aislada.

Trabajamos progresivamente todo el miembro inferior para preparar al paciente para las demandas reales de su vida o deporte.

Equilibrio y control

Especialmente importantes cuando existe sensación de inestabilidad o cuando queremos volver a actividades deportivas.

4. Volver a subir escaleras forma parte del tratamiento

No queremos únicamente que desaparezca el dolor tumbado en una camilla.

Si tu problema aparece al bajar escaleras, tendremos que preparar la rodilla para bajar escaleras.

Si aparece corriendo, tendremos que preparar la rodilla para correr.

Y si tu objetivo es volver a jugar al pádel, esquiar o entrenar fuerza, la rehabilitación debe terminar acercándose progresivamente a esas demandas.

Ese principio parece evidente, pero es una de las claves de una rehabilitación realmente funcional.

¿Y la terapia manual?

La terapia manual puede utilizarse en algunos pacientes para reducir temporalmente determinados síntomas o facilitar el movimiento.

Pero no debería ser el único tratamiento.

Nuestro objetivo es aprovechar esa mejoría, cuando aparece, para progresar hacia estrategias activas que permitan que la rodilla dependa cada vez menos del tratamiento y cada vez más de su propia capacidad.

¿Cuándo debería preocuparme por un dolor de rodilla?

La mayoría de dolores musculoesqueléticos de rodilla pueden valorarse de manera programada.

Sin embargo, existen situaciones que requieren una valoración médica más rápida.

Consulta con un profesional sanitario especialmente si aparece:

  • un traumatismo importante y no puedes apoyar la pierna;
  • una deformidad tras un traumatismo;
  • incapacidad importante para flexionar o extender la rodilla;
  • bloqueo completo de la articulación;
  • aumento rápido y considerable de la inflamación;
  • una rodilla muy caliente y muy hinchada;
  • fiebre asociada;
  • pérdida progresiva de fuerza o alteraciones neurológicas;
  • dolor intenso inexplicable que empeora progresivamente.

Ante la duda, una valoración profesional permitirá determinar qué pasos seguir.

¿Cuánto tarda en recuperarse un dolor de rodilla?

Depende completamente de la causa y del contexto.

No es igual un dolor aparecido hace tres días después de aumentar repentinamente el entrenamiento que un problema presente desde hace dos años.

Influyen factores como:

  • diagnóstico;
  • duración del dolor;
  • fuerza;
  • nivel de actividad;
  • descanso;
  • deporte practicado;
  • carga laboral;
  • lesiones previas;
  • objetivos personales.

Por eso preferimos hablar de criterios de progresión y no prometer un número exacto de sesiones.

Preguntas frecuentes

¿Es malo subir escaleras si me duele la rodilla?

No necesariamente.

Que una actividad produzca dolor no significa automáticamente que esté produciendo daño.

En algunos casos puede ser conveniente reducir temporalmente el número de escaleras o modificar cómo las realizas, mientras trabajamos para aumentar progresivamente la capacidad de la rodilla.

¿Puedo hacer sentadillas si tengo dolor de rodilla?

En muchos casos sí.

Podemos modificar inicialmente la profundidad, carga, velocidad o volumen para encontrar una variante tolerable y después progresarla.

Eliminar permanentemente las sentadillas rara vez es el objetivo final si forman parte de tus actividades habituales.

¿El dolor al bajar escaleras significa que tengo condromalacia?

No.

El dolor al bajar escaleras puede aparecer en personas con dolor femoropatelar, pero un único síntoma no permite realizar un diagnóstico.

Además, términos como “condromalacia” describen determinados cambios estructurales y no explican por sí solos por qué una persona tiene dolor.

¿Cómo sé si el dolor viene del menisco?

La localización del dolor, el mecanismo de aparición, la presencia de inflamación, determinados movimientos y los síntomas mecánicos pueden orientar la valoración.

No obstante, no es posible determinarlo únicamente por dónde duele.

¿Tengo que esperar a que desaparezca completamente el dolor para fortalecer?

No siempre.

En rehabilitación podemos trabajar con ejercicios adaptados a la tolerancia del paciente incluso aunque exista cierto nivel de molestias.

La carga se ajusta en función de los síntomas y de la respuesta posterior al ejercicio.

Fisioterapia para dolor de rodilla en Madrid

Si el dolor de rodilla te impide subir escaleras, correr, entrenar o realizar tus actividades habituales, merece la pena saber qué está ocurriendo antes de limitar cada vez más tus movimientos.

En Centro Motionis, en Tres Olivos (Madrid), realizamos una valoración individualizada para identificar las características de tu problema y establecer un programa de recuperación adaptado a tus necesidades.

Nuestro enfoque combina valoración clínica, medición objetiva cuando es necesaria, ejercicio terapéutico y técnicas de fisioterapia utilizadas según las necesidades de cada caso.

El objetivo no es únicamente que te duela menos.

Queremos que tu rodilla vuelva a ser capaz de hacer aquello que necesitas hacer.

Puedes contactar con Centro Motionis para solicitar una valoración de fisioterapia y comenzar a trabajar en tu recuperación.

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